La infografía elaborada por Chanelle Henry Designs en colaboración con Forensic Nexus muestra las dos posibilidades de evolución ante la tecnología. Por un lado los diseñadores de los nuevos desarrollos tratarán de que éstos se ajusten lo más posible a los usuarios. Pero también puede ser que las personas se vayan adaptando a los dispositivos que cada vez usan con más frecuencia. Por ejemplo, es posible que nuestros ojos evolucionen adaptándose a la intensidad de luz, o focalizando las imágenes y a la luz como si se tratase de una máquina de fotos, para evitar así la fatiga que ahora se produce. Así mismo, el cuerpo podría absorber la energía que emanan los equipos y almacenarlo para estimular la producción de hormonas, cuya falta puede provocar stress o depresión. Si, parece ciencia ficción, pero a lo mejor está más cerca de lo que creemos.

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